Todos
pensamos en el primer amor, que ese amor de la niñez o adolescencia, muchas de
las veces nunca llega a ser, pero mi primer amor es ese ser supremo el creador
de la vida.
Dios,
mi primer y mayor amor, eres ese ser que me ama sin yo merecerlo, quien por amor a mi envío a su
hijo unigénito y murió por nosotros. (“Porque
de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” San Juan 3-16).
Amo
a Cristo y amo a Dios porque Él me amó primero. Él me conoció desde antes de la
fundación del mundo, porque Él es omnipresente, muchas veces decimos que no se
puede amar si uno no conoce a ese alguien; se conoce primero y después se ama, pero
en Dios todo puede ocurrir a la misma vez, porque no hay ninguna cosa imposible
para Dios. Él creó al ser humano porque amó al ser humano desde antes de crearlo.
Cuando uno se casa, siente deseo de
tener un bebé y siente amor, y todavía no los tiene; así también, sin nosotros
existir, sin Adán todavía existir en la Tierra, ya estaba amando a Adán, a Eva
y a toda la descendencia, y toda esa descendencia hasta Cristo, y a todos los
descendientes de Cristo.
Gracias Señor por el sacrificio de Cristo,
porque así la raza humana siguió viviendo, gracias mi dios por haberme dado la
vida eterna, el mejor regalo, el saber que por siempre estaré a tu lado y que
nunca de ti yo seré apartada, gracias Señor por dar sentido a mi vida, por amar
como me amas a mí, quiero devolver ese amor a Ti; porque tu amor por mí es
inagotable, porque tú me diste la vida y te doy gracias mi Señor por tu Palabra
que me llena de amor y seguridad.
Eres ese amor divino, tan puro y solido, ese amor que solo a ti puedo dar, y
ni lo alto ni lo baja nada lo puede igualar. Eres la luz que ilumina mi camino...
No tengo
con qué pagarte todo lo que me das, solo se que aunque en la vida existan
amores tú siempre serás MI PRIMER AMOR


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